Luna, anoche no cuidaste mis sueños...
La tranquilidad se alejó de mi en cuanto decidiste apartar tu brillo de mi lecho y silenciar tus tiernos arrullos... Turbulentos sueños inundaron mi subconsciente, robando mi paz y aumentando mis miedos... Ya no eran mas dulces, sino dolorosos...
Vulnerable por la inconsciencia de mi sueño y la carente capacidad de despertar de aquel cruel delirio, pedía a gritos silenciosos tu auxilio... La lágrimas brotaban de mis ojos, rodaban por mis mejillas y morían en mis labios...
No podía defenderme de todo aquello, de Mi Misma... De mi mente odiosa, que se divertía atormentando a mi temeroso corazón con sus fantasías retorcidas y oscuras...
Y donde estabas tu, querida Luna?
... Cuanto anhelé que reapareciera el Sol... Que sus rayos marcaran un nuevo día, y pudiera así disipar de mi mente tan aterradoras escenas...
... Y apareció, con toda su intensidad; y a pesar de ello no ha servido para nada... Porque me encuentro aun, perseguida por la sombra de tu olvido...
No hay comentarios:
Publicar un comentario