sábado, 15 de octubre de 2011

Confesiones

Aun sabiendo que no eres para mi, teniendo presente que hay un tiempo para todo
y aun mas, observando en tus actos que estoy sola en este sentimiento
no logro convencer a mi corazón de que deje de quererte...
Miro cómo día tras día te haces mas grande en mi interior
y el dolor de un sentimiento no correspondido hace que en silencio mi alma se torne sollozante...

Suplicando te digo: Sal de mi corazón!;
y tu, recreado por mi mente, con tono y expresión de un dulce niño pequeño, 
me respondes: No-oo!
Una vez mas, casi rogando: Al menos no permanezcas en mi mente tanto tiempo, me duele pensarte tanto!
En ese momento sales correteando, jugando y saltando camino hacia mi corazón
Y es entonces, cuando tu y él se alían contra mi; mi corazón me grita:
¡Aquí mando yo! ¡Todo lo que está en tu mente previamente ha pasado por mi dejando sus maletas!
Y tu, sonriente, y con aquel hoyuelo que me encanta en tus mejillas, me dices con dulzura:
Solo en el momento en que salga de tu corazón, dejaré de estar en tu mente, mi Dulce Angel...

No hay comentarios: